Redes

Siempre me he considerado una persona razonablemente generosa. Quiero ver a la gente ser feliz, quiero ayudar a quienes me rodean, quiero ser parte de la red y aportar al mundo algo decente.

Pero, a la vez, siempre he sido una persona bastante… ¿solitaria? No en el sentido estricto, siempre he tenido amigues y gente a mi alrededor, pero acabo haciendo las cosas solo. Mis artículos científicos los escribo solo, y retraso al límite que algún compañero los revise. Mis proyectos personales, los inicio solos, y pocas veces comparto sus resultados. Incluso he acabado escribiendo este blog, solo, en vez de estar en una red social donde interactue con la gente.

Pensándolo bien, creo que todo se resume en que tengo miedo a que me juzguen, a exponerme demasiado, a no estar a la altura del resto. Y eso me corta de la red, me impide formar parte. Verás, las redes… ¡son bidireccionales! Se nos olvida todo el tiempo, pero si queremos crear un mundo donde lo normal sea ofrecer ayuda, forzosamente, necesitamos crear un mundo donde recibir ayuda sea también aceptable. Y muchas veces, quizás sea más difícil. Vivimos en ciudades donde podemos aislarnos y separarnos, donde las cosas y los servicios tienen precios claros y establecidos, no negociables. Es demasiado fácil vivir en una burbujita. Y se pierde el poder del grupo.

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En mi caso, creo que aprender a exponerme, a reconocer cuando necesito ayuda (o cuando simplemente me vendría bien, aunque no sea imprescindible), me ayudaría enormemente a tener una vida mejor. La mitad del estrés en mi vida es mi trabajo, porque siento cada palabra en un artículo como un examen que aprobar o suspender, y cada crítica como un mazazo a mi autoestima. Es lo contrario a la ciencia: cualquiera de mis compañeros podría ayudarme a sentar esas bases, a escribir lo que tengo que escribir, a analizar mis resultados, y desde el principio tendría guías para mejorar. Si soy capaz de verlas como guías, claro.

Y a nivel romántico, la otra gran movida en mi vida, lo mismo: ¿Por qué exponerme y “sufrir” Tinder? Si mis amigues me conocen y me aprecian, si me dejo guiar por elles, ¿no juntamos entre todes un círculo social donde seguro que hay alguien con quien pudiese encajar? Si en mi ciudad hay alguien con quien comparta suficiente como para construir una relación, no es casi seguro que ya es amigue de algune amigue mie? Y suena a que me estoy aprovechando de mi gente para resolverme la vida, pero, ¿no es así como se ha hecho la mayor parte de la historia?

Al final, el resumen es ese: ¿por qué ser generose tiene que ir reñido con pedir ayuda? Si apreciamos el valor de las redes, tenemos derecho, y deber, de participar en ambos sentidos.

No esperes a tener la ocasión de ofrecer ayuda. Pídela tú primero. Crea oportunidades para la red en ambos sentidos.